Si desde un transbordador espacial pudiéramos observar con detalle la distribución de los ecosistemas y de las especies en todo nuestro planeta, desde los polos hasta el ecuador, veríamos que la diversidad y el tipo de especies que ocupan cada zona geográfica, así como la variedad de los ecosistemas que forman estos conjuntos de especies, cambian de una región a otra. Uno de los patrones más notables es la reducción paulatina de la riqueza biológica desde el ecuador hacia los polos, es decir, el número de especies por kilómetro cuadrado aumenta al acercarnos al ecuador y se reduce al acercarnos a los polos. Éste es un ejemplo claro de que la biodiversidad no se distribuye de manera uniforme en el planeta, sino que, por el contrario, hay algunas regiones que son biológicamente más ricas que otras, tanto por el número total de especies que albergan, como por la variedad de ecosistemas que las componen.
Una de las formas de observar los patrones de
variación global de la biodiversidad es a través de mapas en los que se dibuja
la distribución de diversos grupos taxonómicos. Se estima que cerca de 70%
de las especies de todo el mundo se encuentran en estos ecosistemas. El
área de distribución de cada especie es uno de sus rasgos importantes y resulta
de gran interés para los biólogos. Un ejemplo de una especie común es el
venado cola blanca, que se distribuye casi a todo lo largo del continente
americano, habita en diversos tipos de ecosistemas y forma poblaciones
bastante numerosas.
Entre los vertebrados, las aves son el
grupo que presenta especies con mayores áreas de distribución, como
resultado de la alta movilidad que poseen muchas de ellas. Un ejemplo de
especie rara es la planta Lacandona schismatica, cuya distribución está
restringida a una pequeña área de la Selva Lacandona, en
Chiapas, donde tiene una población poco numerosa. Cuando una especie
presenta una distribución restringida sólo a una pequeña región del
planeta, se dice que es una especie endémica de esa región. Cuando
nos referimos al endemismo de una especie, debemos hacer referencia a la
región en la que se distribuye.
Hay lugares en la Tierra que se caracterizan por
albergar una gran cantidad de especies endémicas. Estas regiones se
conocen como centros de endemismo. Las regiones biogeográficas del
Neotrópico y el Afro trópico son en las que más especies endémicas
existen, aunque Australasia también es notable por su endemismo, en
virtud de su alto nivel de aislamiento geográfico. Por estas razones, la
importancia de cada área del planeta para la conservación de la biodiversidad
puede evaluarse tanto en términos del número de especies diferentes que
alberga, como del número de especies endémicas que posee.
El aspecto de la biodiversidad que tiene que ver
con la variedad de ecosistemas que existen en nuestro planeta puede
representarse en un mapamundi de los diferentes biomas terrestres. Sin
embargo, las especies que encontramos en uno u otro continente son muy
diferentes, pues representan toda una historia evolutiva asociada a una
región biogeográfica específica. Las regiones más extensas son la Pale
ártica, la Afro tropical, la Neártica y la Neotropical. Si bien
en cada región biogeográfica están representados varios biomas, es en las
regiones Indo-malaya, Neotropical y en Oceanía donde predominan los
bosques tropicales, mientras que los pastizales y las sabanas están mejor
representados en las regiones Pale ártica y Afro tropical, y las tundras
en las regiones Pale ártica, Neártica y Antártica.
La región Neotropical es, por
mucho, la más diversa del mundo.



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